Desde este bonito y único rincón se quiere divulgar al mundo entero que Jerez además del patrimonio multi-cultural , turístico ó festivo conocido por casi todos, tiene un patrimonio arbóreo por desgracia desconocido para la mayoría de los ciudadanos de nuestra ciudad.
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miércoles, 15 de febrero de 2017

245ª- DATOS, CUENTOS Y LEYENDAS SOBRE EL ARBOL DEL AMOR. (E-1)




Extraido de la webb Árboles de España
http://mundoarbol.blogspot.com.es/





El árbol del amor.


Relato:


Caminante, detén solo un momento tu laberíntico deambular y sígueme; te guiaré hasta un frondoso árbol siempre verde llamado, según unos de origen europeo y según otros, de origen asiático, pero llamaremos con el nombre que le ha dado la leyenda, de "Árbol del Amor". Dice así:

Oralia, la hermosa jovencita de leyenda que dió origen al nombre con que popularmente se conoce al árbol, vivía en una de las señoriales casas que daban marco colonial al jardín. Con la lozanía de su edad, propicia para el primer amor, su cantarina risa contagiaba la alegría de vivir a todo lo que la rodeaba.
   
Era Juan un humilde pero risueño y noble barretero, que aun despierto soñaba encontrar la brillante veta de plata para ofrecérsela a Oralia, a quien amaba en silencio, mas al sentirla cerca la conciencia de su pobreza la alejaba como la más remota estrella.
   
Por las tardes, al salir de la mina, Juan se convertía en alegre y locuaz aguador, siempre acompañado del paciente burro al que recitaba sus improvisados versos de amor, caminando más de prisa con la dulce ilusión de contemplar a Oralia al entregarle el cristalino líquido, parte del cual era destinado de inmediato a regar las plantas del jardín y en especial el árbol que cuidaban con esmero.
  
La juvenil Oralia sentía a su vez nacer un entrañable cariño, más allá de la amistad, por el locuaz aguador que por su parte día a día se ganaba también la estimación de las familias.

Mas sin saberlo Juanillo tenía un rival, que tras la etiqueta de la cortesía y modales refinados, conquistaba cada vez mayor campo en el corazón de Oralia, quien experimentaba la ruborosa turbación de sus encontrados sentimientos, ante la presencia de Pierre, aquel francés que la colmaba de atenciones.

El destino había traído precisamente a su casa al francés al ocurrir la ocupación por las tropas invasoras en 1864, y por cortesía las familias dispensaban un trato deferente al extranjero, eximiéndolo de responsabilidad por los actos de un gobierno al que debía obediencia. El francés, siempre impecable en sus modales y pulcro en el vestir, les visitaba no tanto por corresponder a la amabilidad de la familia, sino con la secreta esperanza de impresionar a Oralia, de quien se había enamorado.

Con el permiso de los padres, solían sentarse bajo la sombra del árbol que Oralia regaba y cuiaba; entonces la joven dejaba volar su imaginación al escuchar la descripción que de su patria le hacia Pierre.

Juanillo sufría en silencio al contemplarlos juntos, incapaz de hacer nada para evitarlo, y al comprender la fatalidad de las barreras sociales que lo separaban de su amor, soñando siempre con encontrar la veta de plata que le ayudara a realizar sus sueños.

Trabajaba duro en minas abandonadas, soportando la fatiga; al final de la jornada, el agua de las minas limpiaba el polvo que cubría su piel, haciendo huir el cansancio, para dirigirse a con su fiel burrito a llenar sus botes del agua de la fuente y repartirla a las familias con quienes se había "amarchantado", cuidando de dejar al final la casa de Oralia para disponer de un poco más de tiempo en su compañía.

La simpatía del humilde enamorado hacía que Oralia lo esperara con impaciencia para que le ayudara a regar su árbol, como ya se había hecho costumbre. Al hacerlo, su regocijo se manifestaba en el lenguaje secreto de los enamorados; el árbol lo sabía y el susurro de sus hojas se confundía con el rumor de las risas de los jóvenes, mientras su follaje se inclinaba, en un intento de protegerlos de miradas indiscretas.

Dolía el corazón a Oralia cuando una tarde se encaminó hacia el templo. Postrada ante el altar, lloró en silencio al comparar dos mundos tan opuestos; su plegaria imploraba ayuda para tomar la decisión acertada en tan cruel dilema sentimental.

Al salir del templo y dirigirse a su casa sin haber logrado adoptar una resolución, se sentó en silencio bajo el árbol y el llanto volvió a sus ojos, su angustia provocaba la alteración del ritmo de los latidos de su corazón, cuando en su regazo cayó suavemente un racimo de cristalinas lágrimas que conmovido el árbol le ofrecía como amigo amoroso en su desconsuelo, y al contacto de sus tiernas manos, las lágrimas del árbol se convirtieron en un tupido racimo de blancas flores.

Oralia recuperó la paz junto a su árbol y encontró el valor suficiente para decidirse por su barretero, sin importarle su humilde condición.

Al día siguiente, el francés se presentó puntual en la casona y con semblante aduso informó de su próxima partida de la ciudad y del país. Otros vientos políticos flotaban en la nación y era urgente su traslado a Francia. Se llevaba el corazón destrozado por verse obligado a abandonar el afecto que había encontrado, y la despedida le resultaba aún más amarga al saber que jamás volvería a ver a Oralia, quien lo despidió junto al árbol, ahora ya tranquila al comprender que había tomado la decisión más correcta de su vida.

Mientras tanto, en la profundidad de la mina donde había cifrado sus esperanzas, Juan vislumbraba un tenue brillo, tan sutil y huidizo como la ilusión; una corazonada hizo intuir al gambusino la veta que buscaba, y con nuevos bríos continuó excavando con su barreta la dura roca que aún se resistía a entregar al imberbe joven su argentífera savia.

Al día siguiente, al llegar con el agua, Oralia lo notó más alegre y locuaz que de costumbre; no se pudo contener y al verlo tan feliz y sin pensarlo le estampó un impetuoso beso junto al Árbol del Amor que regaban ahora entre risas.

Juan ni de su rica veta de plata se acordó, y olvidó completamente el discurso que toda la noche había ensayado, al ver caer racimos de flores blancas del árbol, que así compartía la culminación de tan bello idilio en aquel tranquilo jardín, hoy plazuela de Miguel Auza frente al ex templo de San Agustín.

Desde entonces, las parejas de enamorados consideran de buena suerte refugiarse bajo las ramas del Árbol del Amor, para favorecer la perduración de su romance.

Historia extraida de Leyendas de Zacateca: Cuentos y relatos
Detalle flores blancas
Hojas verde chillón, con forma de corazón 
y flores muy rosadas

Precioso relato de este sencillo árbol, uno de los más hermosos de bosques y jardines













Jerez de la Frontera

Árbol de la belleza, del romanticismo, llamado Árbol del amor (Cercis siliquastrum). De la familia de los “Leguminosae”. Cast: Ciclamor, árbol de Judas, árbol de Judea, algarrobo loco, dit (entre los granadinos), arjorán, siclamor, sicamor. Cat: Garrofer bord, arbre de Judes, arbre de Judea, arbre de l’amor. Por: Olaia

Su llegada a Europa tuvo lugar en la época de las cruzadas (año 1200) y su primer destino fue Francia. Desde ese momento su extensión por el continente fue muy rápida. Apareció frecuentemente en los herbarios del siglo XVI y XVII.

Es nativo de la zona mediterránea, en el sur de Europa y suroeste de Asia, está presente en España, sur de Francia, Italia, Grecia y Asia Menor.
Se halla asilvestrado en levante y Andalucía y está plantado en parques, jardines y bordes de calles y caminos de muchos lugares de España pero principalmente de Valencia. Ya que es muy empleado en jardinería por su precoz y vistosa floración; y por su verde follaje, siempre en buen estado por no sufrir ataques de los insectos. La leña es buen combustible. Su follaje y frutos constituyen un buen ramón de ganado.
Las flores tienen un agradable gusto picante, y pueden comerse en ensalada mixta, o en buñuelos. En algunas zonas se escabechaban con vinagre los brotes florales.  
Los frutos se han utilizado tradicionalmente en la medicina popular como astringentes.

Aunque sus flores y sus frutos son útiles y es un buen árbol de jardín, su madera no es de buena calidad, pues se tuerce con facilidad y se descompone pronto a la intemperie pues es una madera demasiado blanda. Madera de albura blanca de poco espesor y duramen amarillo parduzco; toma bien el pulimento, pero como se ha dicho aguanta mal la intemperie y se tuerce fácilmente.

Es por eso que el tronco siempre tiende a torcerse especialmente cuando se van haciendo mayores de edad.
Edad en esta especie poco longeva (80 a 100 años) pero su crecimiento es relativamente rápido.
El árbol del amor es quizás al florecer el más bello de todos los árboles. Al final del invierno sus ramas se convierten en una masa de color rosa intenso de gran viscosidad y belleza. Por eso es un buen árbol de jardín, usado en alineaciones y paseos, debido a su sombra y floración. Es apto para la formación de setos altos.

Existen variedades de flores blancas o rosadas; todas son muy ornamentales.

Jardín Botánico de Madrid

Árbol de 6 a 10m de altura aproximadamente, tronco irregular, como se ha dicho generalmente retorcido, con corteza negra, finamente agrietada en los ejemplares añosos. Copa trasovada. Ramas tortuosas, inermes. Ramillas flexuosas, lisas, pardo-grisáceas o pardo-rojizas. Yemas ovoides, pequeñas, amarillo verdosas, pubescentes. Su sistema radical es bastante extendido y en suelo profundo se hacen las raíces penetrantes; en suelos superficiales, someras.

Hojas simples, caducas, alternas, acorazadas, casi arriñonadas, lampiñas, de limbo entero, de 6-8cms de largo y 8-10cms de ancho, de color verde pálido, insertas en el tallo por medio de un pecíolo de unos 3cms de largo, de color verde rojizo. Nacen después de las flores. Estas se desarrollan en marzo –abril en ramilletes rojos, pedunculados mas o menos densos sobre las ramillas e incluso sobre las ramas grandes y el tronco. Cáliz oblicuo, giboso en su base, acampanado con cinco dientes obtusos.

Corola amariposada, con el estandarte más corto que las alas, y éstas levantadas; quilla de dos pétalos separados, que abrazan a los tres antes de desarrollarse la flor; 10 estambres libres, ovario de un solo carpelo, estilo algo más largo que los estambres.

El fruto es una legumbre colgante, polisperma, de 7 a 11cm de longitud y 2cms de pedúnculo, con uno de los bordes alados, inicialmente de color verde pálido y púpura al final del verano, persistiendo en el árbol durante el invierno. Semillas, 10 a 14, negruzcas.

Detalle de su fruto

Especie de luz, bastante robusto en su estación. Requiere clima templado-cálido o templado, seco a subseco; pero cultivado se encuentra también en el clima templado-frío. Vive en el nivel del mar a los 500 metros de altitud aprox.

Las semillas germinan muy bien pero como son de cubierta mecánica dura, deben tenerse en agua un día o dos para facilitar su germinación. Se reproduce además por brotes de cepa y estaca.


Árbol del amor joven

La verdad es que su parte técnica es lo menos apreciado de este árbol, pues mas bien su maravilla radica en su simple y delicada presencia, por sus cuentos, que incluso a veces pasa en desapercibido, menos para los enamorados y los niños, o eso dicen.

Dicen también que Judas Iscariote no se colgó de una higuera, sino de este árbol; aunque este podía con el peso de Judas, no quiso que se suicidara, e intentó torcerse para que llegara al suelo y no le apretara la soga. No llego a salvar a Judas de su muerte, pero si le salvó de su infierno. Por eso hoy en día crece encorvado, pues no puede dejar a Judas sin amor que le salve.
Por eso todos los que se sientan debajo de el, acaban o acabarán enamorándose. Y por eso también es llamado árbol del Judas

 Dicen muchas cosas de este árbol
  
En época imperial bizantina era uno de los árboles que en mayor número crecían en las riberas del Bósforo, en la capital imperial de Constantinopla. Su color morado purpúreo era de la predilección de los emperadores bizantinos, la púrpura era el color imperial, sus vestidos y tocados eran de este color, color de uso exclusivo de la familia imperial bizantina. En la actualidad, en la antigua ciudad de Constantinopla, ahora ciudad de Estambul, se siguen apreciando una gran cantidad de estos árboles en las las riberas del Bósforo, siendo el "Erguvan" (nombre en turco para este árbol) llamado, el árbol de Estambul.

           Pues en la naturaleza también hay árboles que hechizan

 Algunas fotos de ejemplares de Árbol del Amor
 en Jerez de los Árboles










Árbol del Amor en Parque Zafer











Árbol del Amor perdido por su inclinación.

En Chapín.








Árbol del Amor existente.

Por Chapín.






Si alguno quiere ver el Blog completo el enlace es:

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