Han pasado ya 4 años desde la última
visita a este lugar, durante los cuales han ocurrido muchos cambios en nuestras
vidas: desde fallecimientos (nuestro amigo Tano, primer presidente y fundador
de nuestra asociación), a nuevas incorporaciones.
En el caso que nos ocupa, y dado que
ya existe en el blog una crónica de este sendero, vamos a hacer una pequeña
ampliación de la misma, con especies vegetales que no figuran en el año 2022.
Para este sendero hay que seguir
pidiendo autorización, e hicimos la solicitud con tiempo, ampliando las
posibles plazas para no pillarnos los dedos.
Finalmente, sólo pudimos ir cuatro
personas, incluido nuestro profesor. A las 10 y media comenzamos el sendero, no
sin antes echar un vistazo a la entrada, donde se acumulan variedad de plantas
y flores.
Tras pasar la puerta de acceso,
notamos un cambio importante a nuestro alrededor: tanto a la derecha como a la
izquierda, habían desaparecido árboles y plantas, en un tramo importante.
Conclusión: se había realizado un cortafuegos en los laterales del sendero, y
la mayoría de las especies se habían esfumado.
Dadas las circunstancias, nuestro
profesor tenía que esmerarse más en lo que quedaba, para poder encontrar algo
interesante.
Empezaremos por la Neotinea
maculata, que, aunque ya aparecía la vez anterior, encontramos muchos
ejemplares en plena floración. La harina de sus tubérculos es muy
nutritiva y demulcente.
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| Neotinea maculata |
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| Neotinea maculata |
El día era muy ventoso, y se notaba mucho en el sendero en los cambios de dirección del serpenteante camino. Unos minutos más tarde, localizamos las primeras peonías, y los objetivos empezaron a hacer su trabajo, plasmando los distintos tamaños de estas bonitas flores, que adornan sobremanera los espacios libres entre la masa arbórea de estos parajes.
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| Peonías |
Mencionaremos también a la Arabis verna, por su pequeño tamaño y belleza, con sus cuatro pétalos color violeta. Otra planta minúscula, que puede pasar desapercibida, es la peluda Cerastium brachypetalum, con cinco pétalos blancos bilobulados, y anteras amarillas.
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| Arabis verna |
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| Arabis verna |
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| Cerastium brachypetalum |
Las orquídeas silvestres habían sobrevivido a la limpieza del cortafuegos, pero había muy pocas y todas conocidas, aunque destacamos la Orchis langei, de color púrpura claro, que florece en esta época de primavera.
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| Orchis langei |
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| Orchis langei |
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| Orchis langei |
Las últimas lluvias, unidas al
fuerte temporal, han provocado el corrimiento de tierras, dejando muchas raíces
al descubierto en los taludes laterales del sendero, así como muchos árboles
caídos, con los troncos secándose poco a poco, esparcidos por las inclinadas
pendientes del camino.
Continuamos con otro tipo de
orquídea, la llamada orquídea hombre, Aceras anthropophorum, debido a
que el labelo de la flor está lobulado de tal manera que parece un hombre
colgando con las piernas abiertas (percepciones de la naturaleza). Algunas
gramíneas brotaban al pie del camino, como la Dactylis glomerata, una
hierba gramínea perenne.
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| Aceras anthropophorum |
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| Aceras anthropophorum |
El fondo del paisaje, con distintos tonos verdes, se veía interrumpido por manchas blanquecinas correspondientes a la floración de los majuelos, que brillaban con intensidad bajo los rayos solares.
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| majuelos |
Hacemos mención también a pequeñas
concentraciones de la Anthyllis vulneraria subsp. pseudoarundana, extraordinariamente
variable en casi todos sus caracteres, especialmente en las dimensiones de
órganos vegetativos y el color de las flores, también utilizada para fines
medicinales.
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| Anthyllis vulneraria subsp. pseudoarundana |
Alcanzamos la pequeña alberca que hay al final del recorrido, sobre las 2 y media de la tarde, y allí estaba el zorro de nuestra anterior visita. Esta vez había otros senderistas en el lugar, y se entretuvo con ellos mientras les daban algo de comer. Nosotros cambiamos de sitio, un poco más alejado de la sombra del magnífico quejigo que reina en mitad del valle, para intentar comer tranquilos. No obstante, el cánido se acercó también a nosotros para probar suerte, pero se fue con el rabo entre las piernas con sus primeros comensales.
Nos hicimos algunas fotos en el
quejigo, que a pesar de su exuberancia estaba con el tronco hueco por la parte
opuesta, y emprendimos el camino de vuelta.
Las nubes matutinas habían ido
dejando paso al sol, y ya nos sobraba la mitad del equipaje. A pesar de las
intensas lluvias, por aquella zona apenas quedaba rastro de agua, estando los
cauces de los arroyos, prácticamente secos.
Como siempre a la vuelta se ven
cosas que han pasado desapercibidas a la ida, nos entretuvimos fotografiando
otro grupo de peonias.
Ya cerca de las 5 regresamos al
comienzo del sendero, y con la charla se quedó olvidado en la zona de
aparcamiento, el trípode de nuestro fotógrafo, pero no nos dimos cuenta hasta
llegar a Jerez.
La persona que lo encontrara, se ve
que no ha querido devolverlo, pues es un sendero que se entra con permiso
previo, y todos los senderistas estaban registrados...
Durante el camino de vuelta, vimos a
ambos lados de la carretera gran cantidad de Ferulas communis, formando
mini bosques de tallos erectos y robustos, que pueden alcanzar los 2 cm de
grosor, y hasta 3 m de altura, formado por umbelas terminales de flores
amarillas, con ramificaciones entre 20 y 40 radios.
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| Ferulas communis |
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| Ferulas communis |
Llanos de Rabel - Abril de 2.022



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