Desde este bonito y único rincón se quiere divulgar al mundo entero que Jerez además del patrimonio multi-cultural , turístico ó festivo conocido por casi todos, tiene un patrimonio arbóreo por desgracia desconocido para la mayoría de los ciudadanos de nuestra ciudad.
¿Quiere ayudarnos a descubrirlo.......?

viernes, 18 de diciembre de 2020

Hallazgo en el Parque de San Joaquin de un ejemplar de CEIBA pubiflora (Palo borracho)

Desde el pasado verano, miembros de nuestra asociación dirigidos por el experto botánico Javier Fernandez de Bobadilla, Doctor Ingeniero Agrónomo, están llevando a cabo un rastreo por los diferentes jardines, calles y parques de nuestra ciudad con la finalidad de recoger muestras de hojas y flores así como la toma de fotografías de los ejemplares de CEIBAS (Palos borrachos) que se encuentran en estos espacios públicos, al objeto de que Javier pudiese hacer un estudio para determinar las diferentes especies de este árbol que hay en Jerez.

Como hemos publicado con anterioridad, este árbol exótico de una bonita floración y aguijones en tronco y ramas, lo podemos encontrar en la Avda. de México, la calle Pizarro, la Plaza de Las Angustias, El Parque González Hontoria, el Parque Puertas del Sur, el Zoobotánico, el jardín de la Real Escuela de Arte Ecuestre, el colegio de Los Marianistas, etc.

En Plaza de Las Angustias














En Avda. de México

En calle Pizarro




















En el Parque Gonzalez Hontoria












En el Parque Puertas del Sur

En el Colegio de Los Marianistas














Fruto de este rastreo ha sido el hallazgo en el Parque de San Joaquín de un ejemplar de Ceiba pubiflora que conforme a lo que conocemos, se trata de un ejemplar único en los espacios públicos de nuestra ciudad.

Por tal motivo, tenemos la satisfacción de publicar a continuación el informe de Javier Fernandez de Bobadilla sobre este hallazgo.


     Nueva especie de Ceiba hallada para Jerez                            


      Disfrutamos en Jerez de un grupo de árboles conocidos como “Palos Borrachos”, introducidos en nuestros jardines no hace muchos años. Su floración abarca desde finales del Verano al Otoño y es una explosión de color que llama la atención por su diversidad y por transcurrir en una época donde no es frecuente este acontecimiento, aumentando su espectacularidad por el hecho de que, en ese momento, el árbol carece de hojas.

      A nuestra ciudad llegaron con el nombre técnico de Chorisias, divididos en dos especies según el color de sus flores: los de color rosado-magenta serían Chorisia speciosa y los de color blanco-amarilento Chorisia insignis. Recientes investigaciones han hecho cambiar radicalmente estas denominaciones. Ya no existe el género Chorisia, se ha incluído en el de Ceiba, y dos especies, insignis y chodatii que eran consideradas como sinónimas, ahora son distintas y cada una oriunda de zonas muy distantes en Sudamérica.

      Pendientes de revisar la nomenclatura de estos “palos Borrachos” y estudiando los ejemplares existentes en Jerez en Parques públicos y jardines accesibles, nos encontramos en el Parque de San Joaquín con un espécimen algo distinto a los demás. Su tronco no era tan engrosado en forma de botella (de ahí su nombre popular) como en otros. Era más alto y esbelto, su superficie estaba cubierta por aguijones más pequeños que sus congéneres y sus flores eran de menor tamaño.                                       

Ejemplar de San Joaquín

Ejemplar de San Joaquín

 

 































Detalle del tronco

      









Detalle del tronco y ramas













Una vez estudiado a fondo su clasificación siguiendo las claves de los autores de “ Revisión taxonómica del género Ceiba” (Gibbs & Semir – 2.003), se llegó a la conclusión de que se trataba de Ceiba pubiflora, una especie solamente citada como ejemplares adultos en Málaga y su provincia. Hay que tener en cuenta que el cambio climático ocurrido en los últimos años ha hecho factible que especies imposibles de cultivar hace solamente cincuenta años en nuestra zona, ahora vegeten perfectamente al aire libre. Plantas refugiadas en el clima subtropical de la costa malagueña y  granadina como el “Flamboyant” (Delonix regia), la Palma Real de Florida (Roystonea elata) o la enredadera de Rangún (Quisqualis indica) podemos verlas en nuestros jardines. Es posible que ejemplares jóvenes de esta especie de Ceiba se cultiven en propiedades privadas.

     Una de las características más notables y visibles de C. pubiflora es la estructura de sus estambres. Tiene sus filamentos separados hasta su base o a unos mms de ella.

 

Flor de Ceiba pubiflora

           

                               







Detalle de los filamentos estaminales


























     Otras ceibas cultivadas en Jerez tienen los filamentos estaminales unidos en un tubo o columna a veces separados en su ápice.

    

Ceiba chodatii con filamentos unidos

   

     














Ceiba speciosa con filamentos separados en ápice















     Sus hojas son palmeadas con cinco folíolos normalmente con el margen aserrado.

  

Hojas de Ceiba pubiflora

 
       

                          







Detalle de hoja

                                           



















     Las otras ceibas suelen tener hojas con 6/7 folíolos, aunque, a veces, pueden tener algunas con solamente 4/5 folíolos.

   

Hojas de Ceiba híbrida


          

                  












Detalle de hoja


     













Con este hallazgo se amplia el conocimiento sobre nuestro patrimonio arbóreo.


Desdes aquí, solicitamos a la delegación de Medio Ambiente de nuestro Ayuntamiento que incluya este ejemplar de CEIBA pubiflora en el catalogo de árboles singulares de Jerez, al objeto de que tenga la protección adecuada.También de este hecho se ha informado a los medios de comunicación y concretamente el DIARIO DE JEREZ hizo pública una nota de prensa sobre este hallazgo el pasado día 12, (descubren en Jerez un ejemplar singular de Palo Borracho) 

Nuestra Asociación de Amigos del Jerez de los Árboles es una institución naturalista e independiente que tiene como objetivos principales la defensa del gran patrimonio arbóreo de la ciudad. Recientemente hemos dado apoyo a la creación de un sendero fluvial en torno al río Guadalete, denunciado la tala y poda brutal de ejemplares en algunas de nuestras calles y plazas y censurado el abandono de las últimas plantaciones efectuadas en la Laguna de Torrox, en buena parte perdidas.

 


sábado, 12 de diciembre de 2020

Adelfas desmochadas en la Avda. Tamarix

 

Recientemente un miembro de nuestra asociación se percató de que seis ejemplares únicos de adelfas (Nerium oleander), también llamadas laureles de flor, han aparecido desmochadas y desprovistas de sus elegantes copas, en la Avenida del Tamarix, en la zona urbana más alta de Jerez.




Estos ejemplares estaban considerados como singulares porque habían sido formados como árboles y tenían una edad superior a los 25 años, según los técnicos consultados por nuestra asociación.

Se da la circunstancia que la Avenida del Tamarix es una de las vías más anchas y arboladas de la zona Norte, que cuenta con pocos vecinos y que dispone de amplísimas aceras que permiten su uso peatonal con comodidad, por lo que estos árboles no molestaban y solo embellecían y aportaban más oxigeno a los vecinos y viandantes del lugar.

 













Esta asociación se ha puesto en contacto con la delegación municipal de Medio Ambiente para denunciar esta actuación, así como con los medios de comunicación locales. Precisamente, el DIARIO DE JEREZ publicó el pasado 2 de Diciembre la nota de prensa que les enviamos sobre este asunto. También Radio Jerez de la Cadena SER entrevistó el pasado día 3 a nuestro presidente ya que esta salvajada ha tenido bastante repercusión entre los ciudadanos sensibles al buen cuidado de nuestro medio ambiente.

domingo, 6 de diciembre de 2020

Sendero del río Guadalete

Puente de Cartuja Siglo XVI

El pasado 12 de noviembre, organizamos un paseo por el  sendero del río Guadalete, en el tramo de la Cartuja. Nos acompañó Agustín García Lázaro, de Ecologistas en Acción, promotora del proyecto para la recuperación del sendero del Guadalete, quien nos sirvió de guía, además de facilitarnos información histórica, medio ambiental y patrimonial de la zona y de Lomopardo.



Lomopardo


Comenzamos por la parte trasera de la Venta Cartuja, observando que el sendero ya cuenta con árboles autóctonos plantados hace un par de años, como álamos blancos, fresnos, acebuches, etc., y algunos mantienen un buen porte, siendo las pérdidas escasas.

















La parte más próxima al río, está llena de maleza y arbolado, principalmente de eucaliptos y álamos blancos, a los que se unen los tarajes y los cañizos, siendo imposible poder ver el curso del río.














Tras una hora aproximada de recorrido, regresamos al puente, pasando por detrás de la venta, donde resaltaban los colores rojizos de los Ricinos, que terminaban junto a una de las inscripciones en las piedras que sirven de base a los arcos. Agustín nos enseñó documentación y grabados antiguos del puente, así como actividades alrededor del mismo.

Ricinos (Ricinus communis)














Nuestro cicerone se tuvo que marchar, y nosotros seguimos haciendo el sendero por la parte opuesta, en dirección al vivero de los Hnos. Olmedo, terminando en el puente sobre el Río Salado. 

 





Arroyo Salado













TRAMO DE LA CORTA

 

El pasado martes, 24 de noviembre, hemos visitado el tramo que nos quedó pendiente, del proyecto de Sendero del río Guadalete, a su paso por la Corta.

 

Comenzamos desde la parte trasera al restaurante Vecarte 1930, y anduvimos en dirección al Monasterio de la Cartuja, por la zona más próxima al río. 

 











Las aguas del Guadalete bajaban muy tranquilas, casi inmóviles, mientras los rayos del sol se posaban en su cauce, Iluminando sus pausadas orillas, y encendiendo los crespones dorados de los carrizos, que se mecían por encima de nuestras cabezas, formando un manto paralelo, que ocultaba las turbias aguas del río del olvido











De vez en cuando, alguna fugaz abertura, nos dejaba acercarnos para ver de cerca el paso calmado de sus aguas, que levemente mecían una pequeña barca apostada entre las cañas. 


Unos metros más adelante, nos acercamos a un recinto acotado a nuestra izquierda, que contenía el yacimiento arqueológico de esta barriada rural, descubierto el pasado año, en obras de mantenimiento y conservación del cauce del río Guadalete. 












Enseguida alcanzamos el terreno del embarcadero, presidido por un eucalipto, dentro de un alcorque bordeado por grandes piedras, situado junto al margen del río. Allí reposaba entre los postes, una barca alargada, de color rojo y con un pequeño mascarón de proa en forma de cabeza de dragón, no muy agraciada. 







Antes de continuar por el sendero, contemplamos a la izquierda algunos álamos blancos de buen porte, cuyas sinuosas ramas, desprendidas de hojas, jugaban con los destellos solares, formando a contraluz figuras de esbeltos bailarines danzando sobre la hierba. 


















El camino tenía muy marcadas la rodada de los vehículos que por allí transitan, probablemente del trasiego agrícola en los terrenos colindantes. 



Este segundo trecho junto al río, contenía a la derecha los abundantes Phragmites australis, y a la izquierda, muchos brotes de álamos blancos, con jóvenes ejemplares entre los que hay algunos en el suelo, cortados en su base. Los acompañan en el recorrido, varios eucaliptos intercalados de distintos tamaños, con un par de ellos ya secos, aunque aún se mantienen en pie.









Alzando la vista al frente, el horizonte lo acapara el Monasterio de la Cartuja, rodeado de frondosa arboleda, destacando en su parte más alta una de sus espadañas, sobresaliendo entre una fina capa de desdibujadas nubes. Hasta allí llegaba nuestro objetivo de fin de sendero, bordeando el monasterio, lo más cerca posible del río. 






















A medida que avanzábamos, la arboleda en este tramo era monopolizada por eucaliptos de porte medio-alto, en la parte izquierda del camino, pues en la derecha continuaba la tupida cortina de carrizos, que dificultaban la vista del curso del río. 














En unos minutos, un pequeño descansadero en la orilla, nos iba a ofrecer una serie de perspectivas fotográficas, en dirección al curso de las aguas y contracorriente, pues un ejemplar de Salix babylónica descolgaba sus tupidas ramas, sin llegar a tocar la superficie, tornándose en protagonista y modelo de planos secuenciales, en este paisaje de ribera.



Salix babylonica











Continuamos por la linde de tierras de labor, y nos acercamos al muro que rodea el Monasterio, para transitar el sendero por la zona más cercana al mismo. La tapia está muy deteriorada, y presenta algunas aberturas en sus paredes, las cuales nos sirvieron como lienzo fotográfico para captar planos del recinto monacal. 












































Una vez arriba, comenzamos a bordear entre árboles, arbustos y matorrales, pasándonos al escalón inferior del bardo, pues el superior ofrecía mucha pendiente. 



El sendero estaba tupido de plantas invasoras, sobre todo de Solanum bonariense, que dificultaba a veces nuestro paseo. 
















Desde nuestra posición, sobresalían entre la vegetación, la parte superior del lateral del Monasterio, destacando pequeños torreones, las alineadas tejas de los edificios, las diminutas ventanas de los dormitorios, las puntas de las espadañas, y el blanco de una linterna perteneciente a alguna capilla, cercana a una imperfecta araucaria adosada a los muros. 
















Llegó un momento en que no podíamos avanzar, y volvimos hacia el río, intentando buscar algún hueco entre los cañaverales, pero resultó empresa inútil. No obstante, localizamos entre los arbustos otro espacio junto a la orilla, donde un gran eucalipto casi se recostaba sobre las aguas, como si pretendiera establecer un puente entre ambos márgenes. Las aguas, aunque turbias, seguían en sosiego, y reflejaban como en un gran espejo, la espesa arboleda regada por el Guadalete, en este tramo de la Corta. 




Fuimos desandando el camino, para volver al punto de partida, visualizando en nuestras mentes las posibles alternativas para desarrollar el futuro sendero, manteniendo el mayor tiempo posible la visión del río. 



















Bonita mañana de otoño, en la que hemos disfrutado del recorrido, combinando naturaleza y patrimonio, esperando que en un futuro próximo, este entorno sea un reclamo turístico para beneficio de todos los jerezanos. 

Nuestra asociación se ha adherido a la propuesta de Ecologistas en Acción para recuperar este sendero, y cuentan con nuestras sugerencias para si es posible llevarlo a cabo.

Quien quiera conocer este proyecto solo tiene que pinchar en el enlace siguiente:

Sendero del Guadalete