Desde este bonito y único rincón se quiere divulgar al mundo entero que Jerez además del patrimonio multi-cultural , turístico ó festivo conocido por casi todos, tiene un patrimonio arbóreo por desgracia desconocido para la mayoría de los ciudadanos de nuestra ciudad.
¿Quiere ayudarnos a descubrirlo.......?

sábado, 21 de noviembre de 2020

Una visita a Torrecera

 


 

Una excursión programada

por circunstancias ha habido que cambiar

nuestra mañana prevista en la Suara 

la procesionaria se ha ocupado de modificar 

 

Entrada al parque periurbano de La Suara

Tras un ameno desayuno

nos despedimos del resto del personal 

y al llegar al parque periurbano 

nos pararon en la puerta al entrar 

 

Parque periurbano de La Suara

Parece que por la dichosa oruguita 

una avioneta esperaban para fumigar 

y como estaba el recinto acotado 

dimos la vuelta, y el plan hubo que variar 

 

Como teníamos cerca Torrecera 

acordamos una vuelta por el lugar 

y nada más entrar en el pueblo 

el ruido de una sierra, no paraba de sonar 

 


Aparcamos para echar un vistazo 

y un barbudo podador, desmochaba sin parar

un conjunto de grandes acebuchinas

que a un parque infantil osaban rodear 

 

Acebuchinas terciadas

Un par de fotos a la escena 

pusieron en guardia al titular 

quien se quedó mirando extrañado 

a los intrusos en visita otoñal 

 

Seguimos paseando por las calles 

y nos paramos en un bonito rosal 

con las hojas y pétalos cubiertos de rocío

objetivo inevitable para las cámaras plasmar

 












Salieron los dueños de la casa 

dispuestos a con nosotros conversar

pensando que éramos de Medio ambiente 

apareció el Alcalde, a quien alguien debió alertar

 

Seguimos en nuestro papel de vigilantes 

como si estuviéramos en visita no oficial 

y viendo que nos habían fichado en la entrada 

finalmente nos tuvimos que identificar 

 

Hablamos del gran tocón del pino 

que por sus gruesas raíces tuvieron que talar 

erguidas Araucarias, moreras, arces y fresnos 

los jardines y las casas, de buen estado general 

 

La charla con el primer edil

transcurrió de forma cordial 

al final, explicaciones y felicitaciones 

invitaciones a nuestro blog y pelillos a la mar 

 

Parterres cubiertos con arboleda 

hibiscus, cycas y variedad floral 

rosales rojos, blancos o amarillos 

begonias, crasas y margaritas sin deshojar 

 






Seguimos deambulando por las calles

siguiendo un recorrido circular

visionando la arbolada ribera del Guadalete 

adónde no nos dio tiempo de acercar

 

Optamos por subir hasta el Castillo

a cuyos restos llegamos, tras Entrechuelos cruzar 

desde allí, las vistas eran excelentes 

por los cuatro costados, el paisaje ofrecía singularidad

 


Viñedos de las Bodegas Entrechuelos con el pueblo de Torrecera al fondo

Panorámica de la vega del río Guadalete con el pueblo de El Torno


Castillo de Torrecera

Olivos con una panorámica de la sierra de Grazalema al fondo

Panorámica de la Bodega de Entrechuelos













Era un buen sitio para tomar una copa

Ocho siglos de historia nos iban a contemplar

entre los derruídos muros y una hilera de cipreses 

montamos a la sombra, nuestro rengue particular 

 


Desmontamos el improvisado campamento 

y regresamos por la cuesta llena de pedregal 

pusimos rumbo a nuestras casas 

y el percance de la oruga, culminó en zona patrimonial. 

 


Nuestras felicitaciones a Francisco Arcila, Alcalde de Torrecera, por la atención demostrada, y al vecino Francisco y su mujer, por el buen estado de su parterre.

 

Por último, como anécdota, podemos hacer referencia a un bulo que relacionaba el castillo de Torrecera con un tesoro oculto bajo sus piedras, lo que provocó que un indeseable volara sus cimientos en busca de dicho tesoro, que lógicamente no encontró, por lo que su ruina actual no se debe solamente al paso del tiempo.

domingo, 15 de noviembre de 2020

Una visita otoñal al viñedo jerezano.

 

Aunque la belleza del viñedo jerezano resulta incomparable durante los meses de la primavera y desde luego en septiembre, cuando la fruta de sus racimos, llenos de sol, explotan dando origen a uno de los mejores y más apreciados vinos del mundo, una visita en el centro mismo del otoño no deja de ser un emocionante encuentro con las hojas menguantes, con las luces decadentes y con las lomas de tierras blancas casi vacías, pero llenas de vida por dentro. Un espectáculo distinto, pero igualmente hermoso y digno de contemplar.

 


Y eso fue lo que fuimos a buscar, hace unos pocos días, el grupo de los amantes de los árboles de Jerez: los colores y los tonos dulces que desprenden las cepas  de la vid (Vitis vinifera) hasta en su decadencia.

 












Había llovido unos días antes, pero quedaban algunas nubes sueltas que cruzaban lentamente los cerros y se sentía una pequeña bruma que tapaba los horizontes, pero ello no supuso ningún obstáculo para lo que pudimos presenciar después y desde aquella torre, desde la atalaya del Castillo de Macharnudo: “Lo que iba a ser una de las panorámicas más maravillosas, una de las experiencias más interesantes que íbamos a poder presenciar a lo largo de nuestras vidas”.

 












¡Un océano de cepas de viñas, de pequeños arbolitos que se extendía a nuestros pies y ocupando unas tierras que habían sido un verdadero mar 30 millones de años antes, en el periodo terciario!

 














Cuando subíamos la empinada cuesta de El Majuelo, que nos acercó hasta lo más alto del pago de Macharnudo, nos fijamos en los bonitos cipreses que bordeaban el camino y nos paramos para observar de cerca y por vez primera, la mezcla de colores que presentaban las hojas de aún aguantaban aferrándose a los sarmientos, como no queriendo apartarse nunca de sus cepas.

 




















El escandaloso verdor de la primavera y el más aceitunado del verano, se mantenía aún en el centro de las hojas, pero daba paso a diversas tonalidades del amarillo y a los serenos ocres, que ya se apoderaban de las puntas e iniciaban el arrugado de sus bordes aserrados.

 













domingo, 8 de noviembre de 2020

Plantación de árboles en la Urbanización CIUDASOL de Jerez.

En la mañana del pasado día 6 de este mes de Noviembre, nuestra Asociación ha procedido a la plantación de 3 jóvenes ejemplares de árboles, en la Mancomunidad de la Urbanización Ciudasol, blqs. 4, 5 y 6, a fin de reponer alcorques vacíos, por caída o pérdida de arbolado.

 

ALBIZIA




MAJUELO


Concretamente, han sido dos Albizia julibrissin (Acacia de Costantinopla, árbol de la seda) y un Crataegus monogyna (Majuelo)cedidos por nuestro colaborador David Rodríguez Pérez, que esperamos tengan un buen crecimiento, y en pocos años llenen de colorido esa zona de la urbanización.





viernes, 30 de octubre de 2020

Visita a los jardines del colegio de Los Marianistas de Jerez. Agosto de 2.020

 El 25 de Agosto, antes de que el colegio de Los Marianistas retomara su actividad, tuvimos la oportunidad gracias a la invitación de Manuel Barcell, de efectuar una visita muy didáctica a los jardines y zonas verdes de este colegio, con un contenido de gran variedad botánica que sin duda contribuye a la excelente formación del alumnado que pasa por esta institución tan importante para nuestra ciudad.

Queremos agradecerle al Administrador del Colegio, Don Juan Jesús Moreno, su amable acogida y por supuesto a nuestro amigo Manuel Barcell por habernos brindado esta oportunidad de conocer este maravilloso rincón jerezano.

La crónica de nuestra visita la publicamos a continuación, esperando que a los visitantes de nuestro blog le resulte de interés.


LOS MARIANISTAS (25-08-20)

 El pasado 25 de Agosto, hicimos una visita a los jardines del Colegio Nuestra Señora del Pilar, acompañados de otros amigos profesionales y amantes de la naturaleza, invitados por Manolo Barcell, anterior administrador y actual colaborador de este Colegio de los Marianistas, quien nos sirvió de cicerone en esta ilustrativa y educativa ruta botánica.

 


El Colegio tiene una superficie de 72.600 m2, pero al principio tenía el triple, llegando hasta la antigua Facultad de Derecho. Está dividido en 7 zonas sobre plano, las cuales vamos a enumerar e ir detallando poco a poco.

 En la entrada, la Zona del Edificio Principal; a la izquierda de este edificio,  la Zona Deportiva Oeste, ocupando todo el lateral; y a la derecha la Zona Deportiva Este. Detrás del edificio principal, nos encontramos con otro amplio espacio, el llamado Zona de la Piscina. Detrás de ella, y contigua a la valla opuesta a la entrada, está delimitada la Zona del Parque Infantil. A la izquierda, la Zona Infantil, donde están las aulas de los más pequeños. Por último, en la esquina superior derecha, está situada la Zona Autóctona.

 Comenzamos la visita por la fachada del Edificio principal, donde destacan en floración 2 magníficos Palos borrachos (Ceiba speciosa), plantados hace casi 30 años. El de la izquierda, tardó más en remontar, pero cuando las raíces atravesaron la zona de tosca, continuó su crecimiento normal.

 







Desde el principio, tiene las 2 Araucarias de la entrada y también algunos cedros, sembrados por el padre de Esteban García del Salto, como los que hay plantados más jóvenes, pero todos se secaron, menos uno, de la enfermedad de las raíces. Ahora hay un total de ocho. 

 

















El frontal, dispuesto con parterres a ambos lados de la puerta principal, lo componen simétricamente alineados en este orden: madroño, júpiter, palmito, ficus, viburnum y palmito. Todos ellos se cubren en estas fechas, por el bonito colorido rosado de la caída de flores de las chorisias, que van dejando un manto permanente en el lugar, al marchitarse la explosión de rosas, blancos y amarillos, que van dando paso al brote de nuevos capullos. 

 























Pasamos al pequeño jardín del lateral derecho, que en la zona más pegada a la valla, está formada por una alineación de quercus canariensis, de 5 ó 6 años, de tamaño mediano, con riego por goteo, fomentando el arbolado autóctono de nuestros bosques. Antes había olmos, pero se fueron perdiendo todos, y han optado por hacer este cambio estructural de especie.

 




















Nos comenta Manolo Barcell, que los alrededores de este colegio, y la parte de arriba, está asentado en tierra de viñas, tierra muy caliza. Pero en el trozo donde nos encontramos y en el otro colegio, es tierra vegetal. Esto ha permitido que crezcan algunos alcornoques, con ejemplares muy curiosos.

Este trozo con base de césped, tiene un ejemplar de 7 ú 8 años, dañado en la base del tronco por el hilo cortante de la desbrozadora. También hay un metrosidero, un quejigo de buen porte, gemelo de otro plantado en otra zona del colegio, pero éste al estar orientado al norte y tener mejor suelo, sombra y riego, tiene mejor crecimiento. Arces y un pequeño pinsapo, completan la hilera de este espacio acotado.